La enseñanza budista y los modernos estudios sobre la felicidad están de acuerdo: ¡La alegría de vivir viene de dentro y no tiene nada que ver con la satisfacción de nuestras necesidades materiales!
Desde tiempos inmemoriales el hombre busca la felicidad. El político romano Marcus Terentius Varro calculó en el primer siglo a.C., que existían 288 escuelas de opinión sobre el significado de la felicidad. También ahora se nos presenta un sinnúmero de definiciones individuales acerca de este mismo tema, ya que en todas las lenguas conocidas las aclaraciones e interpretaciones sobre su sentido son ambiguas.
Según la opinión de la mayoría de las personas, el ser humano no tiene ninguna influencia sobre su propia suerte y felicidad. Cuando se habla de una vida afortunada y feliz, casi todo el mundo piensa en la riqueza, el placer, el deseo, el logro de alcanzar una meta, la salud o en una relación amorosa satisfactoria. El que tenga estas cosas, por lo tanto, deberá ser realmente feliz. Pero entonces, por qué hay tantas personas infelices entre los ricos, los sanos y los casados.
Probablemente porque la mayoría de las personas no se da cuenta de que la verdadera felicidad y la alegría de vivir vienen de dentro y no tienen nada que ver con la satisfacción de ciertas necesidades. No existe ninguna garantía para que las circunstancias de nuestras vidas sean prosperas y afortunadas, ni tampoco para que, si así son, puedan ser duraderas. En cada vida hay etapas difíciles en las que tenemos que sufrir graves pérdidas o superar alguna crisis. Estos acontecimientos no se pueden evitar, pero sí podemos cambiar nuestra actitud y la manera de enfrentarnos a ellos.
¡Dirija la energía hacia canales productivos!
De manera racional y a través del intelecto no lo conseguiremos. Es necesario conectar con la mente subconsciente, pues ahí es donde está la clave para nuestra felicidad. Ahí podremos desatar la energía necesaria para llevar a cabo el tipo de transformación deseada. No solemos ser conscientes de la cantidad de energía que desperdiciamos por ignorancia en nuestra vida diaria y nuestro entorno. En realidad no es muy difícil dirigir conscientemente la energía hacia canales productivos y hacer uso de ella de manera útil y sensata.
La enseñanza budista, que desde hace 2500 años no ha perdido nada de su poder, dice que la suerte no es algo que se tiene, sino que se hace. Y a fin de cuentas, la moderna investigación occidental sobre la felicidad, ha llegado a la conclusión que la suerte y la alegría de vivir no vienen a nosotros desde fuera, sino que tienen su origen dentro de nosotros mismos. Debemos, por lo tanto, explorar nuestro mundo interior y descubrir nuestros verdaderos deseos.
Todo el mundo tiene esa capacidad – ¡sólo se necesita algo de práctica!
Algunos ejercicios sencillos de meditación y yoga pueden ser muy útiles. A través de la meditación es posible conocerse mejor y explorar su propia conexión con el cosmos. En este proceso podremos reconocer lo que es verdaderamente importante y esencial en nuestra vida y encontraremos así la felicidad duradera.
¡La espiritualidad no es un lujo!
La meditación es la única actividad cuyo objetivo no es llegar a algún sitio o alcanzar algo, sino simplemente “ser y estar ahí”. Por supuesto, no es fácil acostumbrarse de un día a otro a permanecer inactivo y sin hacer nada durante ciertos periodos de tiempo, en vez de perseguir alguna meta. Pero cuando uno llega a comprender, que no es necesario estar siempre activo, descubrirá lo que significa tener paz interior y así podrá afrontar mejor las tormentas de la vida.
Si hace ejercicios de meditación diariamente, se sentirá a gusto consigo mismo y en general más alegre y contento. La meditación es la parte central de la enseñanza budista. Se practica en muchas partes de Asia, no sólo en los monasterios. Desde mediados del siglo XX el interés por la meditación ha aumentado notablemente en Occidente. Muchas personas occidentales, sobre todo jóvenes, viajan a los monasterios de Asia para aprender a explorar su mundo interior, al mismo tiempo, los maestros de meditación budista visitan Occidente para enseñar aquí.
Chris Griscom, líder y símbolo del movimiento estadounidense de la Nueva Era, cree que estamos en el umbral de una transición, por lo cual las personas sienten la necesidad de explorar su espiritualidad. Según ella, todos debemos establecer contacto consciente con nuestro “Ser Superior”. Su mensaje es: «La espiritualidad no es un lujo y no está separada de nuestra vida diaria, es una necesidad para todos nosotros. Cada uno de nosotros está profundamente involucrado en los acontecimientos del cosmos, por lo tanto, esa fuente de energía nos pertenece a todos y no sólo a los líderes religiosos. ¡Debemos confiar en nosotros mismos, pues somos seres divinos!”