¿Existen los ángeles custodios?

La Tora, la Biblia y el Corán los conoce. ¿Pero qué son realmente estos mensajeros celestes? ¿Y existen de verdad?

En todas las religiones mundiales existe el concepto de los ángeles, tanto judíos, cristianos, musulmanes o budistas conocen y creen en estos mensajeros celestes, que nos protegen del mal. Aunque las ideas sobre los ángeles custodios puedan ser muy diferentes en las distintas religiones y culturas, siempre se trata de seres que habitan en otras esferas, que representan la gracia divina y tienen poderes que van más allá de nuestra imaginación.

Se dice que todos tenemos un ángel de la guarda desde que nacemos, y que nos acompaña durante toda la vida y cuida de nuestro desarrollo espiritual. Se supone que los ángeles custodios están siempre con nosotros y que nos ayudan cuando hay peligro o nos enfrentamos a dificultades.

Sin embargo, también se dice que los mensajeros celestes sólo pueden intervenir a nuestro favor, si lo permite el plan divino. Por lo tanto, es muy posible que nos abandonen en circunstancias difíciles, que nos dejen hacer malas experiencias y que no nos alejen de ciertas desgracias. Eso lo hacen o lo dejan suceder, cuando necesitamos esas experiencias para nuestro proceso de maduración espiritual. Los ángeles de la guarda jamás nos ayudarían a dañarnos a nosotros mismos o a nuestros próximos.

¿Cómo podemos imaginarnos que son los ángeles custodios?

¿Cómo se dan a conocer nuestros protectores invisibles? Un ángel de la guarda casi nunca toma forma física y, por lo tanto, es poco probable que haya alguien que pueda decir de sí mimo que los haya visto. Pero sí existen numerosos reportajes sobre otros tipos de contacto.

En algunos casos extraordinarios, las personas en cuestión creían haber visto a seres queridos, que, sin embargo, ya habían muerto, y por lo tanto, no podían ser ellos. En otros casos algo más frecuentes los mensajeros celestes se daban a conocer en forma de rayos de luz, que podían ser débiles pero a veces también muy radiantes. Algunas personas incluso se vieron cegadas y tuvieron que cerrar los ojos ante su deslumbrante luz.

La presencia de los ángeles de la guarda también se ha hecho notar a través de sonidos agradables que, sin embargo, eran inexplicables. Algunas veces su proximidad se ha manifestado en forma de un suave soplo de aire. Según las personas que han vivido este tipo de experiencia, la mayoría de los encuentros no han sido físicos, sino perceptibles a través de sentimientos. Estas personas están convencidas de que su ángel de la guarda estaba a su lado en ciertas situaciones, pues sentían su presencia de manera inexplicable pero palpable.

Son muy pocos los casos en los que un ángel custodio se ha manifestado ante un ser humano. Los mensajeros celestes suelen actúan en secreto y, por supuesto, no vienen volando cuando se les llama. De todos modos, hay maneras de entrar en contacto con estos seres sobrenaturales – a través de nuestras almas y nuestros pensamientos.

¿Cómo podemos entrar en contacto con los ángeles custodios?

Para lograrlo hay que tratar de crear un nivel de vibración espiritual capaz de unirnos a ellos. Es necesario deshacerse de todos los sentimientos oscuros y negativos, como la envidia, el odio, la venganza o la violencia, y además hay que estar en sintonía consigo mismo, esta es la única manera de entrar en contacto con un ser superior.

Después de cumplir estas condiciones es necesario ponerse en un estado de trance, que es la clave para la meditación. En este estado, comparable a la fase inmediatamente antes de dormirse, las ondas cerebrales alcanzan una frecuencia especial, conocida como ondas alfa. En esa situación no sólo se puede expandir la conciencia, sino también mejorar la percepción y así es posible entrar en contacto con los ángeles.

En los círculos especializados ese tipo de contacto es conocido como “channeling”, lo que significa “buscar un canal”. Obviamente no es un proceso fácil y, por lo tanto, lo practican en primer lugar las personas conocidas como médiums de channel, que disponen de la especial habilidad de encontrar “el canal” adecuado. Así en el estado de trance les es posible recibir los mensajes de los ángeles custodios.

Se supone que cualquiera de nosotros puede aprender a practicar el channeling, pues todos tenemos los requisitos necesarios para convertirnos en médiums. Desafortunadamente, para desarrollar las habilidades necesarias no sólo se requiere cierto talento, sino también hay que practicarlo intensamente. El que tenga la voluntad, la disciplina y la paciencia para adentrarse en esta materia, algún día quizás podrá realmente comunicarse con su ángel de la guarda.

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