Mi encuentro con un ángel

La mayoría de nuestros lectores no se preguntan, si de verdad existen los mensajeros celestes. A través de las experiencias que han vivido, están seguros que en algún momento ellos les ayudaron.

A nuestra redacción de astroplus llegan muchas cartas de lectores, en las que nos cuentan sus experiencias con estos seres alados. Ana de Pamplona nos escribe sobre un acontecimiento muy especial que marcó sus vacaciones en la sierra el pasado mes de agosto. “Este último verano mi amiga y yo decidimos irnos de vacaciones a la sierra en vez de al mar, para huir del calor y de las multitudes turísticas que llenan las playas en esa época del año. A las dos nos gusta practicar el senderismo, pero al vivir en la ciudad no tenemos muchas ocasiones de dedicarnos a ello con regularidad. Habíamos planeado muy bien nuestra ruta y por casualidad elegimos un día esplendido, de cielos despejados y temperaturas muy agradables, para comenzar la primera etapa. A mitad de camino, de repente el cielo se oscureció y nos encontramos en el centro de una enorme tormenta, con truenos, relámpagos, lluvia y aire muy fuerte. No pasó mucho tiempo hasta que un relámpago estalló muy cerca de nosotras y partió en dos un abeto. La electricidad estática hizo vibrar el aire a nuestro alrededor y llenas de pánico tratamos de salir corriendo en dirección hacia una cabaña que habíamos visto antes. Cuando la alcanzamos no fui capaz de acercarme y entrar, pues sentía una fuerza que me frenaba, como si alguien tirara de mí, intentando de alejarme de esa caseta de madera.”

Ana sigue contando que en su mente vio fuego y llamas, aunque en ese momento nada estaba ardiendo. “Con esa mala sensación, no pude quedarme allí y tampoco permití que mi amiga entrara en la cabaña. Buscamos refugio bajo una roca y pocos instantes después oímos un fuerte estruendo. Un rayo había prendido fuego a la cabaña. Aparte del susto y un zumbido en los oídos, no nos pasó nada.” Ana está convencida que fue su ángel custodio, el que las protegió de las llamas ese día y les salvó la vida a ella y a su amiga.

Salvadores en situaciones de emergencia

La carta de Ana es una de muchas que frecuentemente recibimos sobre este tema de los lectores de astroplus. Para muchos de nuestros lectores no cabe duda que los ángeles de la guarda existen verdaderamente y están seguros de que los seres alados les han ayudado en alguna situación de emergencia, de la que no podrían haber salido por su propia fuerza.

Esa posibilidad no se puede descartar, pues en todas las principales religiones del mundo hay relatos que hablan de estos mensajeros celestes. Los textos religiosos de las distintas culturas no nos exactamente iguales, pero todos comparten la idea de que se trata de seres superiores con poderes sobrehumanos. Se describen además como seres divinos que intervienen a nuestro favor en situaciones de peligro u emergencia.

Protectores ante el peligro

La historia de Jorge de Lleida no es menos interesante que la de Ana. Él en su carta a nuestra redacción escribió lo siguiente: “La experiencia que tuve y que me hizo creer en la existencia de los ángeles custodios, sucedió hace unos cuantos años. Hasta ahora no me he atrevido a mencionar ese tema. Además me siento bastante culpable y avergonzado de mi comportamiento en aquella ocasión. Un día de verano del año 2006 invité a mis amigos a casa para ver un partido de futbol. Queríamos haber ido a verlo al estadio, pero no habíamos conseguido entradas. Por eso, y ya que mi televisor es el más grande de nuestra pandilla, nos reunimos en mi casa a verlo juntos. A lo largo del partido tomamos algunas cervezas y como no ganó nuestro equipo, quizás bebimos algo más de la cuenta. El caso es que alguien sugirió hacer una prueba de valor.”

Jorge nos sigue contando que aunque en esa prueba se trataba de balancear sobre la barandilla de su balcón, que está en un tercer piso, a nadie le pareció absurdo o peligroso intentarlo y que él fue el primero en probar su suerte. “Todos habíamos bebido mucho alcohol y estábamos muy animados. Yo me sentía invencible y estaba seguro de salir victorioso de esa prueba de valor. Pero como era de esperar, perdí el equilibrio y caí desde diez metros de altura. Estoy seguro que no hubiese sobrevivido esa caída, si no hubieran podado los árboles y arbustos de la plaza ese mismo día. Los trabajadores habían dejado las ramas secas en un gran montón, precisamente debajo de mi balcón, y ahí es justo donde aterricé. Aparte de algunas contusiones y rasguños no me hice nada.” Jorge está seguro que fue su ángel de la guarda, el que hizo que los jardineros dejasen allí las ramas y gracias a ello pudo salvar su vida.

Ejecutores le la Divina Providencia

Casos como este son más comunes de lo que uno pudiera pensar. Muchas veces leemos en los periódicos u oímos en las noticias, que algunas personas han salido casi ilesas de catástrofes y de situaciones muy peligrosas. Hay que preguntarse, si en todos esos casos siempre puede tratarse de una mera coincidencia o simplemente de buena suerte. Quizás haya que considerar la posibilidad de que verdaderamente sean los ángeles los que nos prestan su ayuda en esos momentos de peligro.

También es sabido que los ángeles sólo actúan cuando la Divina Providencia lo permite. Eso explicaría, por qué algunas personas no reciben auxilio y tienen que soportar contratiempos y malos golpes del destino. Al parecer, en algunos casos eso es necesario para impulsar el desarrollo emocional y espiritual de la persona en cuestión.

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