Cuando el alma vaga

La doctrina y creencia del renacimiento son tan antiguas como la humanidad. A través de la terapia de la regresión tenemos la oportunidad de visitar y recordar nuestras vidas pasadas.

La mayoría de las personas en algún momento de su vida se preguntan, si podría ser posible que hayan vivido alguna vida anterior. Quizás hayan tenido algún intenso momento de déjà-vu o se sientan especialmente atraídos por alguna época determinada de la historia humana. El caso es que se plantearán esta pregunta y querrán descubrir, si es cierto. A pesar de vivir en una sociedad que pretende ser racional e ilustrada, la mayoría de nosotros creemos que existe algo más allá de nuestra mera existencia terrenal.

Todos tenemos miedo de morir y nos sentimos limitados e impotentes ante este punto final de nuestra existencia. La regresión a una vida anterior es un método muy beneficioso y eficaz para disolver el miedo ante la muerte, que todos compartimos. Este método nos muestra que ya hemos estado aquí antes, que hemos muerto varias veces y que eso no ha sido el final de nuestro ser.

Por supuesto, que para ello tenemos que aceptar también la existencia del alma, ya que nadie pone en duda que el cuerpo de hecho se muere y decae. Por lo tanto, lo que sobrevive no es la sustancia material sino el espíritu. Este es el que vuelve a entrar en otro cuerpo y hace nuevas experiencias, que le enriquecen y llevan adelante en su largo camino de desarrollo y evolución.

La doctrina de la reencarnación proviene de Asia y entre sus seguidores están las mejores mentes de Occidente. Pitágoras afirmaba, por ejemplo, que podía recordar tres de sus vidas pasadas. Ovidio creía haber vivido durante la Guerra de Troya. Novalis recordaba haber sido un contemporáneo de Jesucristo y Stefan George su vida en la antigua España. Otros famosos seguidores de la doctrina de la reencarnación son Platón, Spinoza, Goethe, Schopenhauer, Victor Hugo, Ibsen, Huxley y muchos más.

Desde finales del siglo pasado también hay numerosos científicos, y entre ellos muchos médicos, que se dedican a investigar el fenómeno de la reencarnación y el renacimiento. El internista sueco John Björkhem, por ejemplo, ha estudiado más de seiscientos casos. En su mayoría es imposible negar su autenticidad y no se pueden descartar los testimonios de los pacientes como simple fantasía.

Para ello basta con mirar los siguientes ejemplos: una profesora inglesa de educación física habla en trance el idioma egipcio, y además en un dialecto, que supuestamente se hablaba en la 18ª dinastía. En estado de trance una americana asombra a los filólogos hablando un lenguaje oriental olvidado desde hace miles de años. Y un hombre que nunca ha aprendido idiomas, bajo hipnosis es capaz de escribir en veinte lenguas diferentes.

Todo sucede de manera consciente.

Lógicamente la regresión va unida a la doctrina de la reencarnación. En nuestra vida diaria no solemos ser conscientes de los conocimientos del mundo espiritual y del alma. La terapia de regresión nos ofrece una oportunidad de acceso a nuestras vidas pasadas y nos ayuda a recordar lecciones valiosas que aprendimos en ellas y que podríamos aplicar a nuestra vida actual para mejorarla.

Un paciente se somete a una terapia de regresión en busca de algo, que puede ser: conocerse a sí mismo, mejorar sus relaciones, conocer o profundizar en su espiritualidad, desactivar problemas o bloqueos, deshacerse de vicios o enfermedades y sufrimientos.

Las técnicas y métodos de los terapeutas de regresión pueden ser muy diferentes, pero todos se apoyan en el trance y la hipnosis, para hacer que el paciente recuerde acontecimientos de sus anteriores existencias. No hay nada que temer en esta situación, pues el paciente no pierde en ningún momento la conciencia, ni el control de sí mismo ni de sus circunstancias, es decir, que no dirá ni hará nada que no quiera hacer o decir. Siempre sabrá lo que está sucediendo y podrá finalizar la sesión cuando quiera.

El médium estará presente en su vida actual y en la pasada de manera simultánea, será consciente de su punto de partida y de que está experimentando una regresión para conocerse a sí mismo en una existencia anterior. Durante el trance todos sus sentidos funcionarán como de costumbre, podrá ver, oír, oler, saborear y sentir. Podrá incluso sentir dolores y golpes, pero de manera muy atenuada y nunca tan fuertes como en la realidad. En estos casos el alma automáticamente pone distancia entre su vida actual y la pasada.

Hay que imaginárselo como el intento de recordar unas vacaciones que hizo hace veinte años. Al principio los recuerdos serán muy vagos, pero a medida que la mente se va relajando y comienza a vagar, van apareciendo más y más detalles, hasta que tenemos la sensación de realmente estar allí otra vez. El estado de regresión es muy parecido, sólo que el viaje al pasado es mucho más lejano.

Debe implementar en su vida actual los conocimientos adquiridos.

En la mayoría de los casos la terapia de la regresión comienza con un retorno a la infancia. El terapeuta le ayudará a trasladarse a su niñez y volverá al útero de su madre. Ese es el punto de partida para poder visitar sus vidas pasadas. El embrión tiene ya forma terrenal, pero su conexión con el alma es muy fuerte y puede, por lo tanto, viajar entre sus distintas existencias.

Lo que se refleja desde ahí para cada paciente puede ser muy diferente. Las personas se ven viviendo en épocas históricas y en culturas antiguas. A veces el médium se encuentra en una época prehistórica, persiguiendo a un mamut armado con una porra. Ha habido incluso casos, en los cuales la persona en trance no se encontraba ni siquiera en la Tierra. No se puede detectar además ninguna cronología linear, todo existe simultáneamente, no hay antes ni después. La regresión puede llevarle a la adolescencia, a la vejez y después a la niñez, y le catapulta indistintamente de una experiencia a otra. Es muy común descubrir en sus vidas pasadas las cualidades que a uno le faltan en la vida actual. Un hombre puede verse como mujer y viceversa, una persona antipática y hostil puede aparecer muy amable y simpática. De esa manera el paciente reconoce que esas cualidades que ahora le faltan, en otra vida eran suyas y que solamente las ha olvidado. A través de la regresión puede volver a sentir esas emociones y cualidades en sí mismo y es posible recuperarlas y trasladarlas a la vida actual. Sus sentimientos y emociones le ayudarán a recordarlas y así podrá recobrarlas.

Quizás descubra que en una de sus vidas pasadas era un amante de la naturaleza y que le encantaba estar en el campo y al aire libre. Si en su vida actual pasa la mayoría del tiempo dentro, en la oficina o en casa delante del televisor, es muy probable que ese estilo de vida le haga infeliz e incluso perjudique su salud física y mental. Este tipo de descubrimientos hay que procesarlos y lo aprendido hay que llevarlo a la práctica.

No tendría ningún sentido conocer sus vidas anteriores y sus cualidades en ese pasado lejano, sin utilizar esos conocimientos de sí mismo para mejorar su vida actual. La regresión sirve para disolver el karma, que en la actualidad puede ser la causa de la ansiedad, la depresión y ciertas enfermedades del paciente en cuestión. La ley kármica es una ley de causa y efecto, de acción y reacción, aplicable a través de las distintas existencias de un ser humano. Una persona daña a otra, y en la próxima vida la dañada reacciona causando dolor a la primera y así sucesivamente. Estas dos personas están unidas a través del tiempo y de varias encarnaciones, las acciones en una vida resultan en ciertas reacciones en la próxima, y ese proceso continúa hasta que se consigue romper la cadena kármica que les ata mutuamente.

¡Rompa la cadena kármica!

Con la ayuda de la terapia de la regresión es posible descubrir sus conexiones con otras almas. Gracias a ello es posible romper la cadena kármica que le une y a veces le ata me manera negativa a otras personas. La causa de toda esta confusión es el olvido. La pérdida de los recuerdos kármicos entre una existencia y la próxima es trágica. Para poder sacarle provecho a las lecciones del pasado hay que ser capaz de recordarlas.

La doctrina del karma se puede comparar con el sistema escolar. Si un estudiante es bueno pasa sin dificultad de un curso al próximo. El que tenga muy buenas notas, incluso podrá saltarse algún curso. Asimismo, el estudiante que obtenga malas notas deberá repetir el curso, hasta que el profesor decida, cuando sus conocimientos son suficientes para poder seguir adelante. A nadie se le envía de nuevo a párvulos o al jardín de infancia, sólo por no haber salido bien en sus exámenes. De la misma manera nadie que haya alcanzado la existencia humana regresará a un cuerpo de saltamontes o de un perro, por no haber alcanzado un cierto nivel en su vida humana. Permanecerá en su forma humana, una encarnación tras otra, hasta ser capaz de pasar la prueba que necesita para alcanzar el próximo peldaño de su existencia.

Recuerde siempre, que nada de lo que ocurra en su vida actual, sea positivo o negativo, sucede sin razón. Todo se basa en los hechos de sus vidas pasadas y es lo que a causa de ellas usted se merece en la vida actual. Todo estará en movimiento, hasta que después de pagar su deuda kármica, se elimine y se consiga el equilibrio que demanda la ley kármica de causa y efecto.

Trate de aprender todo lo posible sobre sí mismo a través de la terapia de la regresión, así conocerá las razones y los hechos que causan las situaciones negativas actuales que perjudican su vida y podrá asumir la responsabilidad para saldar su deuda kármica. Muchos de los problemas y dificultades que se presentan en la vida actual son los resultados de nuestros hechos en el pasado lejano y no podemos superarlos sin conocer los acontecimientos de nuestras vidas pasadas. Nos faltaría para ello la información básica y el conocimiento profundo del contexto más allá de nuestra existencia actual. Esos conocimientos podrá adquirirlos a través de la terapia de regresión y llegará así a ver su vida actual bajo una luz muy diferente. Aprenderá a identificar y superar los retos de su existencia y así podrá tomar por fin la iniciativa en el desarrollo y la evolución de su existencia.

Retire todos los sentimientos de amargura y resentimiento de su corazón y perdone a las personas que le han dañado. Así podrá romper la cadena kármica que puso en movimiento a través de sus hechos en sus vidas pasadas.

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