El concepto de “guía espiritual” existe en casi todas las culturas y religiones. Lo que califica a un guía espiritual y su significado, sin embargo, puede ser muy diferente en cada una de ellas.
Ya en la antigüedad el “Dáimôn” de Sócrates era famoso por su sabiduría y sus consejos. Pero incluso ahora, en la edad moderna, existen numerosos ejemplos de personas que se comunican con sus guías espirituales y reciben de ellos valiosos pensamientos, informaciones, grandes ideas e impulsos intelectuales.
La actriz Shirley MacLaine escribe en su libro «Dancing in the Light» («Bailando bajo la luz»), que tuvo un guía espiritual que la ayudó a adquirir conocimientos importantes y además la asesoró en su carrera artística. Ese guía espiritual era carterista de origen escocés-irlandés y se llamaba Tom McPherson. Vivió hace trescientos años y los dos se conocieron en esa época y fueron buenos amigos, ya que ella, en una de sus previas encarnaciones, también vivió en aquellos tiempos.
Los guías espirituales se mencionan en las tradiciones de los indios norteamericanos, en el budismo, el islam, el judaísmo y el cristianismo. En esta última religión se conocen como ángeles de la guarda, cuya responsabilidad es protegernos del peligro y vigilar nuestra conducta. En la Biblia los ángeles custodios se mencionan frecuentemente y hay muchos ejemplos que los muestran en acción. Dios envío a Daniel un ángel para salvarle de los leones hambrientos y también Pablo sobrevivió un naufragio gracias a su ángel de la guarda.
Los guías espirituales no son ángeles
Mientras que los ángeles son protectores y guardianes, que nos salvan y nos protegen del mal, los guías espirituales son responsables de nuestro crecimiento y desarrollo espiritual. La mayor diferencia entre ángeles y guías espirituales es su origen, mientras que los ángeles son seres celestes que no han vivido nunca una vida humana, los guías espirituales suelen ser difuntos, que han vivido al menos una vida terrestre y han alcanzado un alto nivel espiritual.
Gracias a sus experiencias terrestres vividas, conocen muy bien todas las debilidades, las tentaciones, las tristezas y los miedos humanos. Saben lo que sucede en la Tierra y están siempre dispuestos a ayudarnos cuando estamos afligidos y tenemos problemas. Su responsabilidad es guiarnos en nuestro desarrollo espiritual, impulsar nuestros pensamientos y darnos los conocimientos que necesitamos para evolucionar y progresar en nuestra vida espiritual y mental. En ese sentido actúan como mentores y sabios consejeros, que en sus existencias previas han aprendido todas las lecciones humanas y ahora las ponen a nuestra disposición.
Puede tratarse de jefes de tribus indias, de chinos eruditos, de sabios sacerdotes egipcios, o incluso, de gente corriente, que vivió en otros tiempos. Algunos guías espirituales pueden ser parientes o amigos fallecidos, o incluso personas que no hayamos conocido durante su vida terrestre. También es posible que conociéramos a nuestro guía espiritual en el más allá – entre dos encarnaciones – y acordamos con él que fuese nuestro mentor espiritual en la próxima vida.
Los guías espirituales desean lo mejor para nosotros
En la fe cristiana se cree que al nacer nos es asignado un ángel custodio, que nos acompaña durante toda nuestra vida terrenal. Para los guías espirituales no existe ese tipo de exclusividad, por lo tanto, a lo largo de nuestra existencia humana podemos tener varios guías espirituales, a veces, si lo necesitamos a causa de las particulares circunstancias de nuestra vida, podemos disponer incluso de un equipo de guías espirituales. Cada uno de ellos nos acompaña durante un periodo de nuestra vida y nos asesora para que adquiramos los conocimientos que necesitamos para aprender alguna valiosa lección que estimule nuestro desarrollo espiritual.
Los guías espirituales son nuestros mejores amigos. Son cariñosos, atentos, se preocupan por nuestro bienestar espiritual y siempre desean lo mejor para nosotros. No nos juzgan, incluso cuando cometemos graves errores o no obedecemos sus consejos. Ellos saben que a veces es necesario hacer faltas, para poder aprender una lección importante, y estarán dispuestos a ayudarnos la próxima vez que lo necesitemos.
Sus consejos sólo los imparten, cuando se los pedimos. Por eso, muchas veces, los seres humanos no son conscientes de que tienen guías espirituales. Pero si en alguna situación desesperada pedimos ayuda, nuestro guía espiritual se da a conocer inmediatamente y su ayuda suele ser instantánea.
Todas las personas tienen guías espirituales
Seamos conscientes de ello o no, todos disponemos de al menos un guía espiritual. Dado que este existe en otra dimensión, sólo podremos reconocerle con gran sutileza y sensibilidad. Algunos registros históricos mencionan que los chamanes alrededor del globo se comunican con sus guías espirituales cuando alcanzan un estado de trance.
Nuestros guías espirituales se comunican con nosotros telepáticamente, por lo tanto, para mejorar esta vía de comunicación es conveniente desarrollar y fortalecer nuestra receptividad espiritual. A veces sus mensajes son apenas perceptibles, se presentan en forma de pensamientos o ideas. Cuando no sabemos cómo resolver un problema y unos segundos más tarde tenemos la solución…
El que desee comunicarse con su guía espiritual, deberá abandonar sus pensamientos habituales. Eso no es fácil para nadie, pero los mensajes telepáticos de nuestros guías espirituales lo hacen necesario. Sus mensajes pueden llegarnos en distintas formas, pueden ser impulsos visuales, como imágenes o símbolos, o percepciones sensoriales, como voces o sonidos suaves que oímos mentalmente. Siempre hay que recordar que los guías espirituales se comunican con nosotros a través de la energía mental y cuanto más despierta esté nuestra espiritualidad, mejor seremos capaces de percibir sus mensajes y comunicarnos con ellos.