Cuando el corazón se rompe …

Lo que durante mucho tiempo se ha considerado una frase trillada tiene, según los últimos descubrimientos médicos, un fondo real: una enfermedad cardíaca llamada broken heart syndrome o síndrome del corazón roto.

¡Me rompiste el corazón! En las canciones populares de cualquier país existen muchísimas versiones de esta frase. Es un tema universal, que sigue conmoviendo a los oyentes, pero al mismo tiempo no se toma muy en serio, se considera una formula retórica o se piensa que simplemente son palabras hueras.
Pero por qué tratan tantas canciones de este tema y por qué la literatura y los medios populares están llenos de versos y frases que describen esta sensación del corazón partido. Todos sabemos muy bien que no se trata del órgano en sí, pues para romper físicamente el músculo del corazón se necesitaría una fuerza masiva. El corazón roto es más bien un símbolo del extremo dolor que sentimos cuando experimentamos una dolorosa pérdida o somos decepcionados en el amor.
La imagen del corazón roto existe desde hace siglos y ha sido tematizada por los mejores poetas de la humanidad, ahora, sin embargo, la medicina moderna ha descubierto que esta imagen es mucho más que un mero producto de la imaginación y que existe de verdad. No es que este músculo vital en nuestro pecho se parta en dos, pero sí sufre grandes daños y puede enfermar gravemente a causa de la pena y el dolor que sentimos cuando, por ejemplo, el amor nos causa sufrimiento. Siguiendo esta lógica, esta enfermedad lleva el nombre de broken heart syndrome o síndrome del corazón roto.

La causa más común es el estrés
Sofía P. de Valencia es una de muchas mujeres afectadas por esta dolencia. Todo empezó con el hecho de que su marido, de 52 años de edad, la engañó después de 26 años de matrimonio y después la dejó por otra. Para Sofía la separación del gran amor de su vida fue muy difícil y dolorosa. Su único consuelo durante esta fase tan triste era la compañía de su amiga, con la que se reunía regularmente para desahogarse.
Un día cuando las dos estaban tomando café juntas, Sofía de repente se quejó de dificultades respiratorias, de nauseas y ardor de pecho. Su amiga inmediatamente informó al médico de urgencias debido a que estos síntomas apuntaban a un ataque cardiaco. De hecho, en el hospital el examen médico mostró que un ventrículo estaba dañado y apenas trabajaba. Lo inusual de este ataque cardiaco era que los vasos coronarios seguían completamente intactos.
Lo que al principio parecía ser un infarto, resultó ser una «cardiomiopatía por estrés» (enfermedad relacionada con el estrés del miocardio). Esa disfunción generalmente se produce a causa de severo estrés mental o físico, a consecuencia de un accidente, de un suceso violento o de una perdida por muerte o separación. Por esa razón precisamente se llama broken heart syndrome.

Los síntomas corresponden a los de un ataque cardiaco
Como podemos comprobar en el ejemplo de Sofía, los síntomas de esta enfermedad, reconocida y descrita desde el año 1991, pueden parecerse a los de un infarto de miocardio. Comienza con una sensación de debilidad, acompañada de fuerte sudoración, gran dificultad para respirar, nauseas, dolores de pecho y del cuello o del brazo izquierdo. La única diferencia entre el síndrome del corazón roto y el infarto es el hecho de que este último no suele ocurrir de manera espontánea, sino después de varios antecedentes que muestren algunos de los síntomas típicos, como, por ejemplo, la angina de pecho (opresión dolorosa en el pecho).
Aunque los síntomas de ambas enfermedades son muy similares, las causas, sin embargo, son diferentes. Mientras que en el caso de infarto un coágulo sanguíneo bloquea una arteria coronaria y así el miocardio no recibe suficiente sangre, en el caso del síndrome del corazón roto no se detecta ningún daño a los vasos coronarios. Se trata más bien de un espasmo de estos, que igual que en el caso de infarto conducen a una disfunción del ventrículo izquierdo. Eso, sin embargo, no daña de manera tan severa como el infarto los tejidos del miocardio y eso a su vez significa que las posibilidades de recuperación son significativamente mejores.
En todo caso es necesario intervenir rápidamente. No hay tiempo que perder y hay que avisar inmediatamente al médico de urgencias. Para ambas enfermedades la ayuda profesional es esencial y cuanto antes llegue mejor son las posibilidades de recuperación para el paciente. El ECG no distingue el síndrome del corazón roto del infarto, por lo cual sólo es posible obtener un diagnóstico preciso mediante la inserción de un catéter cardíaco. El tratamiento del síndrome del corazón roto consiste en observar a las personas afectadas durante unos días en la UVI y en casos severos administrar beta-bloqueantes (inhibidores de las hormonas del estrés).

Los pacientes afectados son casi exclusivamente mujeres
Lamentablemente la prevención del síndrome del corazón roto es casi imposible, dado que los desencadenantes de esta enfermedad son los ya mencionados problemas de dolor emocional y sufrimiento mental, que afligen a las personas afectadas de repente e inesperadamente. Para ese tipo de experiencia traumática no existe ninguna manera de protección, por desgracia nadie es inmune y a todos nos puede afectar.
Un aspecto que destaca cuando se considera esta enfermedad aguda, es que más del 90 por ciento de los pacientes afectados son mujeres, y casi exclusivamente de 50 a 70 años de edad. Según los cardiólogos una de las razones podría ser la falta de estrógenos en la menopausia, lo que conlleva a un aumento del nivel de las hormonas del estrés y puede producir un espasmo de los vasos coronarios, que a su vez paraliza el miocardio. Las mujeres jóvenes y los hombres padecen pocas veces este síndrome ya que su sistema endocrino es estable.

Los corazones rotos pueden sanar por sí mismo
Aunque el síndrome del corazón roto puede ser realmente peligroso, hay que considerar también dos aspectos positivos que destacan. En primer lugar hay pruebas de que las personas afectadas por el síndrome del corazón roto no tienen un riesgo elevado de sufrir un infarto, si el miocardio no ha sido dañado. De todos modos los cardiólogos recomiendan evitar, o al menos reducir, los factores de riesgo como el tabaquismo, la hipertensión y los niveles altos de colesterol en la sangre.
La segunda buena notica es que, mientras que un infarto de miocardio causa la muerte de casi el 50 por ciento de las personas que le sufren, en los casos del síndrome del corazón roto esta cifra no alcanza ni siquiera el tres por ciento. Las posibilidades de recuperación tras un ataque cardiaco causado por el síndrome del corazón roto, son además mucho mejores que después de un infarto y la fase de recuperación es más corta. Al cabo de unas cuantas semanas el miocardio suele regenerarse y también el ECG vuelve a normalizarse. No sube el riesgo de sufrir un infarto ni tampoco de que reaparezca el síndrome del corazón roto.
Así también transcurrió el caso de Sofía. Después de una estancia de más o menso dos semanas salió del hospital. Ahora – tres meses más tarde –se siente físicamente recuperada y sana. Lo que permanece todavía es el dolor emocional causado por la separación de su marido, pero con el tiempo también esa herida se curará.

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