Las horas sin luna son un fenómeno bastante subestimado. En las siguientes páginas podrá leer, lo que hay que considerar durante esas críticas fases.
Hay días en los que nos sentimos de mal humor, nos falta la energía y nada se nos da bien. Somos propensos a los accidentes y los descuidos y eso nos enfurece todavía más. En la mayoría de los casos la culpa no es de nuestro estado de ánimo, de nuestra actitud o falta de destreza, ni tampoco de las adversidades de la vida cotidiana, sino sencillamente el resultado de la posición del satélite de la Tierra, que a veces nos hace una mala jugada.
Para comprender este fenómeno hay que conocer dos factores cruciales, que determinan la influencia de la luna sobre los acontecimientos en la Tierra. Uno de esos factores, y el más conocido, son las fases lunares, es decir, la luna nueva, creciente, menguante y llena. El otro factor menos conocido, pero igual de importante, es la posición del satélite terrestre. A medida que la luna completa su órbita alrededor de la Tierra va cruzando los doce signos zodiacales y cambia de un signo a otro a un ritmo de aproximadamente dos o tres días. El signo zodiacal en el que se encuentra determina su posición y define su impacto.
El cambio de la posición lunar de un signo zodiacal al próximo requiere un periodo de transición. Durante ese tiempo ninguno de los dos signos colindantes ejerce su influencia. Esa interrupción de la influencia zodiacal se conoce como pausa lunar u horas sin luna.
Desde el punto de vista astrológico el satélite terrestre en su posición entre dos signos zodiacales no forma lo que se conoce como aspecto, que se refiere a las relaciones angulares entre dos puntos de una carta astral, es decir, conjunción, oposición, trígono, cuadratura o sextil. Por eso, la pausa lunar también se describe como “luna en punto muerto” (en inglés: Void of Course Moon). La duración de ese periodo lunar puede variar bastante, a veces transcurre en unos pocos minutos y en otros casos el tránsito puede tardar varias horas.
¿Qué efecto tienen las horas sin luna?
Cuando una pausa lunar tiene lugar de noche, la mayoría de las personas no toman noticia de ella, ya que coincide con sus horas de sueño y por eso no suelen ser conscientes de sus efectos. Cuando tiene lugar de día y si además su duración es de varias horas, entonces eso puede traer consigo un gran número de dificultades profesionales y personales.
Se puede manifestar en un estado de ánimo irritable o hipersensible, en una sensación de desgana, apatía y languidez. Dado que esas tendencias nos afectan a todos por igual, el comportamiento generalmente es poco afable y comunicativo, las personas se muestran reservadas, muy críticas, desconfiadas e intransigentes. El resultado de ese malestar universal crea un ambiente desagradable y quisquilloso.
Para estar preparado o poder evitarlo es importante y muy útil conocer la hora exacta de las fases de transición de la posición lunar. Si somos conscientes de cuándo las horas sin luna van a afectar nuestro estado emocional y nivel de rendimiento, podremos tomar las precauciones necesarias para adaptarnos mejor a las circunstancias adversas.
Los niveles de energía, la capacidad de concentración y la creatividad disminuyen notablemente durante esas fases lunares, por lo cual es poco sensato realizar grandes proyectos justo en esos momentos. Tampoco es recomendable tomar decisiones importantes, pues las consecuencias y los resultados podrían ser muy decepcionantes. Lo más eficiente es realizar tareas rutinarias durante ese tiempo, cosas fáciles de manejar y que no demanden demasiado esfuerzo o energía.
¿Qué hacer durante la pausa lunar?
¿Entonces qué es lo que se puede hacer concretamente durante los horarios de la pausa lunar y que hay que evitar a toda costa? Generalmente se puede seguir la simple regla de descansar y no hacer nada o solamente lo mínimo. Es decir, cuando la luna hace una pausa nosotros deberíamos hacer lo mismo.
Durante las horas sin luna no es conveniente planear proyectos estratégicos, negociar contratos, hacer inversiones importantes, comprometerse a algo o hacer promesas, pues no seremos capaces de conocer ni controlar las consecuencias y de abarcar el alcance de nuestras declaraciones. Durante esos periodos tampoco es recomendable implementar medidas que no estén del todo aprobadas, pues no disponemos del talento de improvisación y, por lo tanto, cometer errores es casi inevitable. Las horas sin luna son además muy mal momento para las entrevistas de trabajo o para la incorporación a un nuevo empleo. Las compras costosas también se deberían posponer, pues podría equivocarse y más tarde arrepentirse. Finalmente es sensato abstenerse de los grandes esfuerzos físicos y sobre todo evitar los deportes con un fuerte riesgo de lesiones.
Si su gestión del tiempo lo permite, debería aprovechar las pausas lunares para recuperar energías perdidas, para el reposo y la regeneración. Durante las horas sin luna todo tipo de ejercicios de relajación, como la meditación o el yoga, son muy efectivos y beneficiosos para recargar las pilas mentales y mejorar nuestro equilibrio cuerpo-mente. Por lo tanto, no es necesario prescindir por completo de todas las actividades durante esos ciclos, pero hay que saber cuáles son útiles y sensatas.
Si no se puede permitir un ciclo de descanso mientras dure esa fase lunar, debería al menos realizar las tareas que demanden concentración y planeamiento al principio de la pausa lunar. En la fase inicial también es posible hacer revisiones y correcciones, pues disponemos de la tranquilidad necesaria para efectuarlas con precisión. Si desea ordenar la casa o su despacho, podrá hacerlo sin problemas. Esas tareas no demandan grandes esfuerzos físicos ni estratégicos y, por lo tanto, son adecuadas. Si no quiere prescindir de hacer ejercicio durante la pausa lunar, debería optar por deportes recreativos, sencillos e inofensivos. En el horóscopo lunar de esta revista podrá informarse sobre las fechas y los horarios de las pausas lunares.