La polifacética granada

Los beneficios nutritivos y las propiedades profilácticas y curativas atribuidas a esta exótica fruta la convierten en una verdadera “súper fruta”.

Cuando las diosas griegas Hera, Atenea y Afrodita reclamaban ser la más bella, el troyano París lo decidió por ellas, entregándole a Afrodita una granada. Este es sólo un ejemplo de las numerosas menciones que esta fruta recibe en los textos antiguos de la mitología griega y romana y también en la Biblia y en el Corán. A lo largo de los siglos se ha convertido en un símbolo del amor, de la prosperidad y de la fertilidad.

A primera vista esta fruta no resulta ser gran cosa, se parece en el tamaño a una manzana y su exterior no es especialmente seductor. Tiene una corteza coriácea que cambia su color del verde al rojo cuando alcanza la madurez. Su interior está dividido en distintos lóbulos que contienen semillas llenas de una pulpa roja de gran viscosidad.

La granada pertenece a la familia salicaria, y por lo tanto, aunque su nombre en latín “malum granatum” lo sugiera, no tiene ninguna relación con nuestra manzana. “Malum” es la palabra latina para la manzana y “granatum” significa granuloso y lleno de pepitas. La granada crece en árboles o arbustos de gran longevidad que pueden alcanzar más de cinco metros de altura. Esta fruta tiene su origen en Asia Meridional y Occidental, pero hoy en día se cultiva en la India, en Oriente Medio, en toda la región del Mediterráneo, en África y en América del Sur y del Norte.

Prevención y cura

A pesar de su exterior poco apetitoso, merece la pena descubrir el interior y probar las jugosas semillas rojas de esta fruta. Su sabor es dulce y amargo a la vez, lo que les da una nota exótica y muy sabrosa. Esta fruta, además de ser apreciada desde la antigüedad por su efecto afrodisiaco, posee un compuesto químico de acción positiva. Como se ha podido comprobar en numerosos estudios científicos los granos de la granada son ricos en antioxidantes, contienen potasio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, cobre, zinc y las vitaminas B, C y E en cantidades superiores a las de muchas otras frutas.

Se ha descubierto que sus altos niveles de fibra son muy beneficiosos para la digestión, para prevenir el estreñimiento y mantener así la salud del intestino. Además los polifenoles naturales y los antioxidantes de la granada tienen un efecto antiinflamatorio muy favorable para contrarrestar las dolencias de las enfermedades sistémicas autoinmunes, como la artritis reumatoide. Los experimentos en animales han demostrado también que dichas substancias estimulan la circulación y mantienen elásticos los vasos sanguíneos y así pueden ayudar a prevenir la hipertensión y las enfermedades cardíacas.

Las hormonas naturales que contienen, conocidas por el nombre de fitoestrógenos, actúan como tratamiento de sustitución en la carencia de estrógenos y son, por lo tanto, muy interesantes para las mujeres que padecen de trastornos causados por la menopausia. Las mujeres jóvenes que sufren de ciclos irregulares y problemas hormonales también se beneficiarán de los efectos curativos de esta fruta. Si se toman dos o tres granadas diarias durante un tiempo, las molestias hormónales mejorarán notablemente, se recobrará el equilibrio mental y además la piel estará más suave y el cabello y las uñas crecerán más fuertes.

La granada, un concentrado de antioxidantes

Los resultados de algunos estudios recientes identifican en la granada componentes que inhiben la formación de estrógenos que produce el propio cuerpo, lo que impide que se desarrollen ciertos tipos de cáncer en la mujer, entre ellos el cáncer de mama. Además existen pruebas que muestran su influencia positiva sobre los niveles de PSA en los hombres, lo que equivale a una reducción del riesgo del cáncer de próstata.

Si se come esta fruta regularmente, además de recibir una protección muy efectiva que ayuda a prevenir muchos males, también es posible mejorar los síntomas y el curso de una enfermedad ya contraída. Eso se debe principalmente a los altos niveles de sustancias biológicamente activas, denominadas fitoquímicos, que se encuentran en las semillas de la granada y le prestan un alto poder antioxidativo, muy superior al de los arándanos o del vino tinto, que protege las células del organismo de influencias nocivas.

Los efectos de un estilo de vida estresante, la falta de sueño, la mala alimentación, el alcohol, la nicotina y el elektrosmog producen radicales libres que causan reacciones en cadena que dañan las células humanas e inhiben así la reparación de los tejidos, lo que a su vez causa su envejecimiento y provoca enfermedades. La granada es una excelente fuente de polifenoles antioxidantes, que, cuando se ingieren, son utilizados por el cuerpo para neutralizar los radicales libres. De manera que su consumo puede ralentizar el proceso de envejecimiento y prevenir enfermedades graves.

Consumo y preparación

Si prueba esta fruta por primera vez, deberá tener cuidado de no mancharse la ropa con ella, pues sus semillas producen unas manchas púrpuras que son muy difíciles de eliminar. Para preparar la fruta para su consumo hay que hacer varios cortes en la corteza y entonces abrirla cuidadosamente con las dos manos. Después se apartan las laminillas amargas que separan las celdas donde se encuentran los jugosos granos rojos. Es posible comerlas directamente con una cuchara sin desprenderlas de la corteza o, si lo prefiere, puede volcarlas sobre un pequeño plato.

Otra manera muy refrescante de consumir esta fruta es la preparación de zumos. Partiéndola por la mitad el jugo de la granada se puede exprimir igual que el de las naranjas. Como es un poco espeso es conveniente añadir algo de agua mineral antes de beberlo. Los granos se pueden mezclar también con otras frutas, para crear una apetitosa macedonia. Si se añaden a sopas o salsas, su inconfundible aroma y característico sabor les darán una nota exótica y muy especial, por lo cual son muy populares en la cocina india y también armonizan muy bien con los platos de carne de ave y de caza.

Finalmente esta fruta tiene otra gran ventaja: su extraordinaria durabilidad. La granada se mantiene fresca durante varias semanas sin ni siquiera perder sus valiosos nutrientes. ¡Buen apetito y que le aproveche!

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