Las varitas de incienso están de moda

Cuando el aroma de las varitas ardientes se reparte por las habitaciones del hogar, crea un ambiente muy agradable. Pero hay que tener cuidado, pues pueden contener sustancias perjudiciales para la salud.

Desde hace unos años se acostumbra encender varitas de incienso con cualquier motivo y en cualquier ocasión. No sólo se pretende darles un toque aromático a las habitaciones y librarlas de malos olores, sino también se desea modificar el ambiente, creando el tipo de sensación que se desee en el momento dado. Lo que hoy en día se considera una novedad en el campo de los ambientadores, es, sin embargo, una antigua tradición, que simplemente se ha redescubierto recientemente.

Ahumar las habitaciones quemando esencias aromáticas, tiene una larga tradición en los países asiáticos, se utiliza con el fin de desinfectar las viviendas para prevenir enfermedades y además para crear el ambiente deseado. Al humo perfumado se le atribuyen también efectos de limpieza espiritual.

Por eso el incienso se utiliza para las ceremonias de los templos en religiones como el budismo, el hinduismo y el taoísmo. Incluso en la iglesia católica y también en la ortodoxa el incienso es un elemento fundamental de muchas ceremonias litúrgicas.

Per fumum: a través del humo

Investigaciones científicas han demostrado que la antigua tradición de ahumar tiene un sentido muy práctico, pues es un método muy eficaz para eliminar el moho y destruir los estafilococos. Ya en la Edad Media el curandero francés Montaigne averiguo que las fragancias y los aromas tienen cualidades que conmueven y modifican la percepción sensorial. Por cierto, la palabra perfume viene del latín «per fumum» y significa «a través del humo».

La nariz es el órgano sensorial que más cerca está del cerebro, y es la razón por la cual percibimos los olores mucho antes que otras impresiones de los sentidos. Los receptores olfatorios de la mucosa nasal reciben las señales químicas de las partículas aromáticas y las envían a través del sistema nervioso, y en cuestión de milisegundos, al bulbo olfatorio del sistema límbico. Este sistema tiene una función central en la interpretación de los datos sensoriales, aquí es también donde se procesan los sentimientos y se regula la conducta sexual.

¡Cuidado con las fragancias sintéticas!

Las varitas ardientes, que también se venden en forma de conos, las hay en una multitud de variedades. Vienen de la India, Japón y el Tíbet, y se diferencian por su método de producción, su calidad y composición. En general tienen treinta y cinco centímetros de largo y una duración de combustión de unos treinta minutos. Se componen principalmente de madera, resinas, hierbas y aceites.

En la India estos ingredientes se pulverizan y se mezclan, a continuación se humedecen, se envuelven en un palillo de madera y se secan. La variedad japonesa se produce sin palillos de madera, y consiste en una mezcla de polvo de madera con diferentes perfumes y agua. Obtienen la forma de palillo después de pasar por una boquilla fina. Finalmente se secan y se dejan madurar durante unos años. En el Tíbet las varitas de incienso se enrollan a mano y se dejan secar durante mucho tiempo. Para su producción se utilizan principalmente hierbas en polvo, que se mezclan hasta formar una pasta.

A veces se añaden fragancias sintéticas, que, sin embargo, pueden ser perjudiciales para la salud. Científicos chinos han descubierto recientemente, que personas que han sido expuestas constantemente, y durante largos periodos de tiempo, al humo del incienso, son propensas a contraer cáncer del aparato respiratorio. Este hecho se atribuye a la utilización de diversos productos químicos en el proceso de fabricación.

Especialmente en las muy baratas varitas de incienso procedentes de la India, que son fabricadas a máquina, se encuentran a menudo compuestos sintéticos de almizcle y ambreta, que no son precisamente favorables para la salud. El almizcle es uno de los pocos olores que nos afecta a todos, es una fragancia que crea un ambiente sensual y erótico, y por lo tanto es muy popular. Como no existe suficiente almizcle natural, este aroma se produce de manera artificial con mucha frecuencia.

En la fabricación tradicionalmente artesanal de las varitas de incienso llamadas “agarbatti”, que con razón son bastante más caras, la mayoría de los ingredientes utilizados son naturales y, por lo tanto, inofensivos para la salud. Se usan incluso en la medicina ayurvédica con el fin de restaurar la armonía interior del ser humano. En China su humo sirve para purificar en Qi, la fuerza vital fluyente.

Un toque de romanticismo

Aunque muchas de las sustancias que se encuentran en las varitas de incienso tienen verdaderamente efectos curativos y anti-bacteriales, a nosotros nos interesan sobre todo sus cualidades fragantes. Las fragancias más nuevas acentúan menos los matices animales y más los florales, pues se ha descubierto el atractivo sensual de las flores.

Particularmente los aromas suaves están de moda, ya que dan un toque de romanticismo a nuestro hogar. El jazmín se considera especialmente erótico, ya que se parece al olor del cuerpo humano, el lirio tiene un efecto seductor, la mirra es estimulante y la canela desprende un olor picante, que contribuye notablemente a crear un ambiente romántico y pacífico.

Los aromas cítricos siguen siendo muy populares, porque dan una sensación de frescura y limpieza a la casa, pero las velas de incienso son en su mayoría popurrís de distintas plantas e ingredientes, que son precisamente los que producen su interesante y encantador aroma.

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